ansiedad y depresión

ansiedad

La ansiedad (o más propiamente el miedo) es una emoción universal, primaria y necesaria, que sin embargo a veces puede, por distintas razones, derivar en el desarrollo de trastornos (como las crisis de angustia/ansiedad/pánico, fobias, trastornos obsesivo -compulsivos, estrés postraumático, ansiedad generalizada...). Además, aparece como síntoma frecuente en la mayoría de cuadros psicopatológicos, con lo cual en sí misma no indica mucho: hay que ponerla en contexto y comprenderla.

Algunas veces la ansiedad es enfocada mejor como un ruido sin base que secuestra al organismo física y mentalmente o lo encierra en trampas que se retroalimentan. Otras, se comprende mejor como señal de procesos mal atendidos y mal entendidos. Distintas vías en psicoterapia ofrecen, en función de bajo qué signo se observe la ansiedad (y en qué persona), distintas herramientas para transformarla, disolverla, y/o trascenderla.

En general, en el tratamiento psicológico de la ansiedad ésta no se tapona ni se parchea (que es lo que suelen hacer los fármacos, de manera eficaz pero con frecuencia insatisfactoria y/o problemática): se escucha, se sitúa, y luego desde ahí se trabaja o dirige (bien hacia disolverla, bien hacia convertirla en respuestas nuevas).

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depresión

La depresión es un trastorno (no muy frecuente en sus formas más graves), aunque se denomina popularmente (y de forma imprecisa) depresión a un variado número de estados (distimia, adaptativos) por los que algunas personas acuden a terapia (y que implicarían distintos tipos de recursos terapéuticos).

Depresión no es igual a tristeza (ésta es una emoción, en principio adaptativa y necesaria y útil en la existencia) aunque frecuentemente la primera supone niveles intensos y puede que incapacitantes de la segunda (así como vergüenza, culpa y/o ansiedad). Los distintos estados depresivos requieren (como cualquier afectación emocional y cognitiva que se aborde en psicoterapia) una escucha atenta y una comprensión previa sin prejuicios de en qué plano situarla (y que no necesariamente es clínico). A veces, es necesario regular esa intensidad y recuperar un nivel de funcionamiento mínimo (a través de la conducta, el cuerpo, las percepciones; en las formas más graves o bloqueadas desde un acercamiento farmacológico simultáneo). Sin embargo, en última instancia se ha de conectar con las necesidades insatisfechas, de cambio y crecimiento, que la sostienen.